"Nino" Menechella: una vida de película con 33 años en San Lorenzo de Villa Castells
Miles de millones de seres humanos forman parte de la humanidad, pero sólo un puñado puede decirse que fundó una institución. Pelegrino Menechella fue uno de los que comenzaron el fenómeno el 10 de noviembre de 1990, fecha que certificó Personerías Jurídicas con un grato nombre, Club San Lorenzo de Villa Castells.
El "Nino" Menechella creó, dio vida, en la familia y la comunidad deportiva de la ciudad. El sábado 16 de diciembre la Liga Amateur Platense le brindó un homenaje póstumo, en la cancha de la calle 485 entre 5 y 6. Allí donde escribió los últimos 33 años de su vida y donde pese a la ausencia física solo queda la alegría, un rastro de su bohemia, de un dirigente de las entidades de bien público.
"Nino" creció en Tolosa, en el barrio donde los ingleses que construyeron los ferrocarriles usaron como vivienda: "Las Mil Casas". Allí fue a vivir su madre italiana Giovanna Vecchiolla con 23 años, tras la Segunda Guerra. En la década del sesenta se enloqueció por Estudiantes de La Plata, llevando para siempre la admiración por Osvaldo Zubeldía. Tal vez pensando en esa filosofía del "imposible" se involucró un día en el Club Social y Cultural Villa Rivera, donde fue técnico y secretario, con la cancha chica en 11 y 520. Como allí no había cancha de once, un buen día puso en acción a "Nino" con quien era su amigo y se convertiría en una dupla inseparable: Alfredo Giommi.
En cuatro meses emprolijaron un terreno listo para jugar en calle 10 y 505, terreno que pertenecía a Salud de la Provincia. Ahí jugaba San Lorenzo sus primeros partidos ante el asombro de los pibes que escuchaban el trepidar del tren sobre las vías, que a Nino lo llevaba a su viejo oficio de maquinista del ferrocarril.
"Nino buscaba pibes de un lado para otro, los traía, pero no dirigía, esa no era su pasión, sino que haya pibes jugando. Nino era la unión de todos", afirma Roberto Cornell, "Tito", hoy titular de la Asociación Ribereña de Árbitros.
San Lorenzo debutó en LIFIPA. "Se había encaprichado en llegar a jugar en la Liga Amateur Platense, a pesar de que los gastos eran más grandes", recuerda Domingo Messina, el DT de la 88. Y en 2007, sin cancha propia, lograron la afiliación.
A pesar de que la representación exigía la presencia de un dirigente, a Alfredo siempre lo acompañaba Nino. Un episodio de 2009, en una reunión de Comité Ejecutivo, nos devuelve la imagen de Menechella, a veces parado, otras sentado, afuera, con un cigarrillo encendido. Un alto directivo le espetó: "Acá opinan los presidentes, y no los heladeros". Eso pareció escuchar Nino, que no se echó atrás. "¡Doctor, yo seré heladero, pero decente!"
La confusión fue porque el término en verdad se refería a "ladero" —de quien acompaña a alguien—. Pero la respuesta de Nino quedó para siempre.
Fue a mediados de 2003 cuando quedaron en la calle con los pibes, siendo habitantes de ramblas, hasta conseguir un terreno virgen en 25 y 514. Con la pala los vieron desmalezar 2,5 hectáreas. "Los chicos nos preguntaban '¿Dónde jugamos?', y les decíamos que no sabíamos… alquilamos en Porteño, Comunidad Rural… Como paseamos por todos los clubes, tenemos buena relación con casi todos los dirigentes", expresó Nino en un reportaje.
Durante 14 años fueron nómades, inquilinos, tal como si los de Villa Castells revivieran el mito del San Lorenzo de Almagro en los años ochenta y noventa. Mientras tanto, la consigna de la dupla era clara: resurgir como en la leyenda del ave fénix, de sus propias cenizas.
A fines de 2014 el torneo Clausura tuvo dos últimas fechas apasionantes. El domingo 7 de diciembre de 2014 golearon a Tricolores 3 a 0 y obtuvieron la primera estrella. Imagen impactante: los jugadores lloraban adentro de la cancha mientras todavía se jugaba el partido.
Al domingo siguiente (14/12) definieron el primer ascenso a la A, en el estadio "Juan Carmelo Zerillo" de Gimnasia, ante Porteño. Fue otra victoria 3 a 1 con goles de Leonel Lozano, Martín Baleani y Patricio Salto, de penal. Nino hacía los cercos con hilos, sacaba la bosta de las vacas que pastaban por ahí. Fue un albañil, pintor, canchero, ¡alma y vida!
El 12 de marzo de 2016 se inauguró la nueva cancha. Y el 2019 trajo un campeonato en Primera A, de la mano de Maximiliano Borgarelli, con quien "Nino" tuvo una suerte de cábala después de cada partido. Si ganaba San Lorenzo, le decía al DT: "Tenés una semana más". Si empataban o perdían, lo miraba entre serio y jocoso: "Mirá que estás en la cuerda floja".
"Me quedó marcada la relación de hermandad de Nino y Alfredo, que se eligieron para andar toda la vida hasta el último día de Nino. No han laburado por un resultado deportivo, sino por los pibes", afirmó Maxi Borgarelli.
"Se fue con un club crecido y en crecimiento", afirma Lucas Baratucci, actual DT de Primera. Con Alfredo Giommi y su mujer Rosa Folino también hay un espíritu familiar. "Nuestra primera dama, Rosita", decía Nino.
"San Lorenzo es como un hijo, y nació antes que mi primer hijo", le dijo Nino a un periodista de Pase a la Liga, en un homenaje por los 30 años del club. "¿Somos diferentes? Sí… a mí me gusta el escolazo, la joda y éste no juega, no fuma, esa es la única diferencia entre nosotros", dijo, mirándolo a Alfredo.
En cada partido de San Lorenzo, en una práctica, cuando el sol alumbra el verde o cuando se apagan las luces y todo es penumbra y silencio, Nino siempre está. Algún sabio desglosó al amor en tres aspectos: amor propio, amor por lo propio y amor divino. En las tres definiciones encaja Pelegrino "Nino" Menechella.